Por Agustín Villanueva
En la reciente visita de Mario Vargas Llosa a Alicante manifestó que lo bueno de la doctrina liberal es que es una doctrina y no una ideología.
Los intelectuales de izquierda piden falta: si nosotros hemos renunciado a las grandes empresas públicas, ¿no deberían los liberales reconocer que el mercado libre acaba de fracasar?: Ningún economista liberal niega que la intervención de los Estados pueda ser positiva y legítima en momentos concretos. Es lo bueno de la doctrina liberal: que es una doctrina y no una ideología, y que se adapta a la realidad, en vez de pretender someterla a sus a prioris.
Otra cosa, dice Vargas Llosa, es plantear el debate sobre el rescate de los bancos. Nos conviene a todos, si, pero ¿debe el Estado salvar con los impuestos de los contribuyentes el cuello a quien ha causado el caos con un comportamiento irresponsable y codicioso? Un principio del liberalismo es que quien cometa errores debe responsabilizarse de ellos.
Zapatero ha puesto nombres y apellidos ideológicos a los culpables de la actual crisis económica son los neoconsevadores (neocons) de la llamada revolución de la era de Reagan, y que la socialdemocracia es la fórmula ideal para combatir el "liberalismo asimétrico". Solamente le falto exclamar ¡Malditos neoconservadores! Lo que es clarísimo es que el liberalismo no es ni nacionalismo ni socialismo. El liberalismo es una forma dogmática de pensamiento y la filosofía liberal es pluralista y cambiante, es un sistema flexible que se perfecciona al compás de lo descubierto y lo vivido. Liberalismo quiere decir capitalismo y mercado y nada más. En verdad, quiere decir libertad económica y política, propiedad privada e imperio de la ley. Hayek se ha referido a la "trinidad inseparable de la civilización": la legalidad, la libertad, la propiedad. Esos son los tres pilares que sostienen la filosofía liberal.
La opción liberal no es conservadora, como ha dicho Revel en "continente modelados, a lo largo de decenios y tal vez siglos, por el estatismo, el dirigismo, el socialismo y el corporativismo", los liberales son reformadores y renovadores de los hábitos establecidos y las ideas recibidas y deberían ser llamados revolucionarios. Tucídides, como Pericles, constaba que en Atenas la libertad que disfrutamos en nuestro gobierno se extiende también a la vida ordinaria, donde lejos de ejercer éste una celosa vigilancia sobre todos y cada uno, no sentimos cólera porque nuestro vecino haga lo que desee, pudiéndose encontrar en la oración fúnebre de Pericles una de las más bellas descripciones del principio liberal de la igualdad de todos ante la ley.
ZP, le diré que el neoconservadurismo es una ideología marcada por los objetivos políticos e ideas de los "nuevos conservadores" en USA. Se le considera un movimiento político surgido como reacción al liberalismo y a las ideas de la contracultura de izquierda de la década de 1960. En su libro "La Nueva Revolución Americana", José María Marco, dice que los neoconservadores es un progresista asaltado por la realidad; son un grupo de intelectuales, profesores universitarios, periodistas y cuadros de la administración con una trayectoria ideológica parecida, algunas fuentes de pensamiento comunes y una importante influencia en la política norteamericana de los últimos años. Hay algo que no ha variado. Es su patriotismo. La libertad, la igualdad ante la ley y la democracia, el núcleo de los valores norteamericanos definidos en los textos fundacionales, son también el núcleo de su ideario..
En una columna de Carlos R. Braun, cuyo titulo era "Desconcertados y Caraduras", decía:" Por fin, hablando de libertad entrañables sinvergüenzas son los que preguntan, estupendos: ¿dónde están los liberales, dónde se han metido? Estamos ahora donde estábamos el año pasado, cuando pronosticábamos que el intervencionismo económico y monetario iba a desembocar en una crisis y vosotros tachábais de alarmistas, catastrofistas y enemigos de la patria. Vamos ¿no lo recordáis? Caraduras".
Publicado originalmente en Las Provincias (España)