La máquina volverá a funcionar de nuevo en abril, tras ser reparada y cuando haya pasado la necesaria pausa invernal.
Una ensambladura que no estaba bien colocada, muy probablemente debido a un error humano, es la causa del fallo que obligó a paralizar el funcionamiento del acelerador de partículas LCH, el más grande y poderoso concebido hasta ahora, con el que se intenta comprobar los elementos fundamentales de la materia y su manera de interactuar.
Ésa es al menos la conclusión a la que ha llegado Lyn Evans, el científico responsable del proyecto, que cree que ese fallo causó un recalentamiento, por la elevada corriente eléctrica que se utilizaba en ese momento, y unas válvulas que se abrieron para dejar escapar la fuerte presión permitieron también la fuga de helio, explicó.
Fue el pasado 10 de septiembre cuando los científicos del Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN, sus siglas en inglés) inyectaron por primera vez y con éxito en el acelerador LHC un haz de millones de protones y lograron que diese una vuelta completa al túnel circular subterráneo de 27 kilómetros, para luego hacer lo mismo con un segundo haz introducido en dirección opuesta. Sin embargo, días después se detectó un fallo que fue remediado rápidamente, pero el día 20 ocurrió el incidente que ahora se sabe casi con certeza se debió a una ensambladura mal puesta.
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