Las pistas químicas recogidas del halo de un cometa están generando un reto a lo que se creía comúnmente sobre la historia y evolución del sistema solar y muestran que podría haber una mayor mezcla de materiales en el sistema solar de lo que antes se pensaba.
Un nuevo análisis del polvo del cometa Wild 2, recogido en 2004 por la misión Stardust de la NASA, ha revelado una firma del isótopo de oxígeno que sugiere una inesperada uniformidad del material rocoso del centro y de los extremos del sistema solar.
A pesar de que el nacimiento del cometa fue en el helado espacio exterior mas allá de Plutón, los pequeños cristales recogidos de su halo parecen que se hayan formado en el caliente interior del sistema solar, mucho más cerca del Sol.
Este resultado, reportado en la edición del 19 Septiembre del diario “Science” por investigadores de Japón, de la NASA y de la Universidad de Wisconsin-Madison, se opone a la idea de que el material que formó el sistema solar hace miles de millones de años permaneció atrapado en órbitas alrededor del Sol.
En lugar de ello, el nuevo estudio sugiere que el material cósmico del cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter pudo migrar hacia el exterior del sistema solar y mezclarse con los materiales mas primitivos que se encuentran en la periferia.
“Las observaciones de estas muestras están cambiando nuestro pensamiento anterior y nuestras expectativas de cómo se formó el sistema solar”, indica el geólogo Noriko Kita de la Universidad de Wisconsin-Madison, uno de los autores del artículo.
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