Un grupo de biólogos de la Universidad de California en Santa Barbara (UCSB), EEUU, se ha propuesto encarnar el papel de Noé y determinar qué especies -en este caso de plantas- llevar en el Arca cuando llegue el Diluvio Universal.
El estudio, publicado esta semana en 'PNAS', se basa en la revisión de 40 estudios fundamentales sobre ecosistemas de pradera de todo el globo y concluye que las especies más imprescindibles son aquéllas que son genéticamente únicas.
Según la investigación, en base a esta jerarquía deberían ordenarse las especies por orden de importancia a la hora de emprender acciones para su conservación. "Ya que estamos perdiendo especies de ecosistemas de todo el mundo, necesitamos saber qué especies importan más", dice Marc W. Cadotte, investigador posdoctoral en la citada universidad.
Una cruda realidad para los seres vivos que se quedan fuera del Arca. Pero los científicos asumen que será imposible salvarlos a todos. En el frágil edificio de los ecosistemas, los pilares básicos los conforman las especies aisladas genéticamente -con pocos parientes cercanos- y que, por ser insustituibles, desempeñas funciones muy específicas de las que no es fácil prescindir.
Es el caso del 'botón de oro' ('Ranuculus acris'), una planta típica de los sistemas montañosos de Europa y Asia. Perderla, dicen los autores del estudio, tendría un impacto mucho mayor que quedarnos sin margaritas (Bellis perennis) o sin girasoles ('Helianthus annuus'). Estas dos últimas especies están emparentadas y si una de ellas desaparece, la otra podría fácilmente ocupar su nicho ecológico.
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