Cuando las colonias de bacterias como las Streptomyces son sometidas a estrés envían una señal a toda la colonia que estimula la producción de antibióticos.
El trabajo, publicado en Internet por la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), ha recibido el apoyo del proyecto financiado con fondos comunitarios ACTINOGEN («Integrar aplicaciones basadas en genómica para explotar actinobacterias a modo de recursos para nuevos antibióticos»).
Cuando las colonias de bacterias como las Streptomyces son sometidas a estrés y son, por tanto, más vulnerables ante los ataques de otras bacterias, envían una señal a toda la colonia que estimula la producción de antibióticos a modo de mecanismo de defensa.
Los fabricantes de fármacos aprovechan esta característica de las bacterias Streptomyces desde hace tiempo mediante la utilización de ciertas cepas para la producción de antibióticos a escala industrial. En la mayoría de casos, los compuestos utilizados para provocar el mecanismo de defensa bacteriano son relativamente inestables.
En esta última investigación, científicos de la Universidad de Warwick y del Centro John Innes (Reino Unido), consiguieron identificar un grupo de compuestos mucho más estables denominados ácidos 2-alquil-3-carboxi-4-hidroximetilfurano (AHFCA) que podrían ser capaces de estimular distintas rutas de la producción antibiótica en las bacterias. Esto podría conducir al desarrollo de gran cantidad de nuevos antibióticos.
Normalmente, las cantidades de estos compuestos que activan los mecanismos de defensa producidos por las bacterias son demasiado pequeñas, por lo que el análisis químico es complicado. En este estudio, los científicos se sirvieron de la máquina de resonancia magnética nuclear (RMN) de 700 MHz de la Universidad de Warwick para identificar los AHFCA basándose tan sólo en unos pocos microgramos de muestra.
Noticia publicada en Cordis