La edición on-line de la revista Nature y el último número de Nature Medicine recogen dos nuevas estrategias en la lucha contra el VIH que, aunque lejos aún de poder aplicarse en humanos, hacen renacer las esperanzas de conseguir que los seropositivos puedan convivir con el virus sin tener que recurrir a los costosos tratamientos antirretrovirales.
El primero de los trabajos describe cómo una vacuna basada en las células T, un tipo de glóbulos blancos, ha permitido a macacos infectados con el virus de inmunodeficiencia simio (SIV, la versión del VIH que afecta a los monos) permanecer sanos, sin necesidad de tratamiento, durante más de 500 días.
En el estudio han participado investigadores del centro médico Beth Israel Deaconess de la Universidad de Harvard, la Facultad de Medicina de la Universidad de California en Irvine, el centro médico de la Universidad de Duke, el Centro de Investigación en Primates de New England (todos en EEUU) y las biotecnológicas holandesas Crucell y TNO.
La estrategia es una variante de una ya probada sin éxito, que se utilizó para desarrollar la famosa vacuna que la farmacéutica Merck probó sin éxito en humanos hasta el año pasado, cuando el fracaso en los ensayos clínicos hizo anular todos los trabajos, causando un gran pesimismo en la comunidad científica respecto al posible hallazgo de una vacuna terapéutica contra el VIH. Esta está basada en inducir una respuesta de las células T del sistema inmune al SIV a través de dos vectores que expresan ciertas proteínas del virus del sida simio.
Si la vacuna de Merck utilizaba como vector el adenovirus rAd5, el responsable de muchos de los catarros, la nueva inmunización utiliza en primer lugar otro adenovirus, el rAd26, aunque en la dosis de recuerdo se volvía a usar el rAd5. Según el consultor del Servicio de Enfermedades Infecciosas del hospital Clínic de Barcelona Felipe García, esta es una de las principales diferencias entre la nueva vacuna y la primera.
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