Los planetas jóvenes alrededor de otras estrellas pueden ser más fáciles de encontrar porque permanecen calientes mucho más tiempo que lo pensado anteriormente por los astrónomos, según el nuevo trabajo de la científica planetaria del MIT Linda Elkins-Tanton.
Durante unos millones de años después de su formación inicial, los planetas como la Tierra pueden mantener una caliente superficie de roca fundida que les haría brillar con suficiente intensidad como para resultar detectables en nuestro vecindario interestelar pese al resplandor de su estrella.
Elkins-Tanton sostiene que la fase del "océano de magma" para los planetas del tamaño de la Tierra puede durar varios millones de años, más tiempo que lo previamente estimado. "Eso significa que realmente podremos verlos en cualquier parte, cuando mejoren los sistemas de detección", asevera.
La investigación demuestra que aún después de que la superficie del magma se solidifica, podría seguir lo bastante caliente para brillar de manera notable en la banda infrarroja durante decenas de millones de años, manteniendo así una ventana relativamente larga de detectabilidad.
El gran problema para los astrónomos que esperan descubrir planetas alrededor de otras estrellas es la inmensa diferencia entre el brillo de la estrella y el del planeta, el cual sólo brilla reflejando la luz de su estrella madre. Pero la diferencia de resplandor en las longitudes de onda infrarrojas para un planeta incandescente cuya superficie está en estado de fusión, sería mucho menor, haciendo más factible el descubrimiento.
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