El observatorio Pierre Auger, el detector de rayos cósmicos más grande del mundo, con 3.000 kilómetros cuadrados de superficie, fue inaugurado en Argentina con la presencia de científicos y funcionarios de los 17 países que han participado en el proyecto.
La instalación, que se encuentra en la provincia argentina de Mendoza (1.000 kilómetros al oeste de Buenos Aires), requirió una inversión de 53 millones de dólares y está destinado a estudiar la naturaleza, origen y mecanismos de aceleración de los rayos cósmicos de altas energías que impactan en la superficie terrestre.
En total, han colaborado en el proyecto 450 investigadores de instituciones de 17 países, como Argentina, España, Estados Unidos, Reino Unido, Holanda, Francia, Italia, Alemania, República Checa, Brasil y México, entre otros.
Según sus responsables, este experimento completa la labor del Gran Colisionador de Hadrones (LHC), iniciativa del Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) e inaugurado el mes pasado, y permitirá el avance en las teorías de la evolución del universo.
"Celebramos que se completó el observatorio tal como estaba diseñado originalmente y ahora planificamos la construcción de uno gemelo en el estado de Colorado (EE.UU.) en el 2010", aseguró Ingomar Alekotte, directivo de la Fundación Pierre Auger, la encargada de gestionar esta infraestructura científica.
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