Al quemarse cuando entró en la atmósfera se desintegró en varios pedazos.
Alrededor de 10 toneladas pesaba el meteorito que la semana pasada iluminó los cielos de Alberta y Saskatchewan, cayendo en la segunda provincia canadiense, con lo que se convirtió en uno de los más grandes avistados en la Tierra.
Científicos de la Universidad de Calgary, en Alberta, indicaron que por su tamaño el meteorito era un "monstruo", que al quemarse cuando entró en la atmósfera se desintegró en varios pedazos, algunos tan grandes como una pelota de fútbol.
Según los cálculos, estos fragmentos cayeron en un territorio de 24 kilómetros cuadrados, cerca de la frontera entre ambas provincias y probablemente en la municipalidad rural del Lago Manitou en Saskatchewan.
El astrónomo Martin Beech se trasladó al lugar para explorar antes de que la nieve y otros elementos contaminen las partes del meteorito, que al ingresar y desintegrarse en la atmósfera habría liberado una potencia equivalente a unas 300 toneladas de dinamita.
La entrada del meteorito, la noche del pasado 18 de noviembre, fue a una velocidad de unos 14 kilómetros por segundo (k/s), mucho más baja que los 20 kilómetros por segundo que alcanzan la mayoría de los bólidos celestes.
Esta baja velocidad y su enorme tamaño no sólo iluminó grandes zonas sino facilitó su observación por miles de personas, permitiendo deducir el lugar de su caída.
Alan Hildebrand, investigador de la Universidad de Calgary, dijo que también fue observada su "espectacular fragmentación", la cual habría producido cientos de meteoritos de más de 50 gramos.
Noticia publicada en El Financiero (México)