En las mujeres embarazadas, las células de la madre entran en el organismo del feto y el sistema inmune fetal aprende a tolerarlas en vez de atacarlas del mismo modo en que atacarían a las sustancias extrañas en momentos posteriores de su vida, según un estudio dirigido por la Universidad de California en San Francisco (Estados Unidos) que se publica en la revista 'Science'.
Esta tolerancia dura al menos hasta los primeros años de la vida adulta, lo que podría explicar por qué los pacientes que necesitan trasplantes tienden a tolerar los tejidos que son similares a los de sus madres.
El sistema inmune fetal en desarrollo puede ser inusualmente tolerante a las sustancias extrañas, sin embargo, se conoce poco sobre el sistema inmune del feto. En ratones se han realizado algunas investigaciones pero los sistemas inmunes de ratones y humanos se desarrollan a diferente ritmo y podría por ello responder a sustancias extrañas de forma bastante diferente en el útero.
Los investigadores, dirigidos por Jeff Mold, estudiaron tejidos humanos e informan ahora que un gran número de células de la madre embarazada entran a los nódulos linfáticos del feto. En los nódulos, estas células inducen una población de células T reguladoras para suprimir la respuesta inmune fetal contra las células maternales.
En contraste con el sistema inmune del ratón, las células T del feto humano parecen estar inclinadas a convertirse en células T reguladoras bajo la estimulación con antígenos maternales. Después del nacimiento, estas células T reguladoras pueden continuar suprimiendo las respuestas inmunes contra las células maternales.
Noticia publicada en Ecodiario (España)