Casi la mitad del litio del mundo el mineral necesario para impulsar os vehículos se encuentra en Bolivia, el cual no lo entregara con facilidad.
En el apuro por forjar la próxima generación de vehículos híbridos o eléctricos, los fabricantes de autos y los gobiernos buscan disminuir su dependencia del petróleo extranjero.
Compañías japonesas y europeas e afanan en alcanzar un acuerdo, para poder explotar el recurso, pero un sentimiento nacionalista esta surgiendo con rapidez en el gobierno de Evo Morales que ya nacionalizo las industrias petrolera y del gas natural de aquel país.
Por el momento, el Gobierno habla sobre controlar de cerca el litio y mantener a los extranjeros a raya. Sumándose a lo anterior, grupos indígenas de los alrededores de este remoto desierto de sal donde se encuentra el mineral están ejerciendo presión por quedarse con parte de la recompensa final.
La nueva constitución que Morales logró aprobar con facilidad el mes pasado reforzó tales aseveraciones. Una de sus cláusulas podría dar a los indígenas el control de los recursos naturales que se encuentran en su territorio, fortaleciendo su capacidad de obtener concesiones de las autoridades y compañías privadas, o incluso de impedir proyectos mineros.
Nada de lo anterior ha mermado los esfuerzos a cargo de extranjeros, incluyendo a los conglomerados japoneses Mitsubishi y Sumitomo y a un grupo encabezado por el empresario francés Vincent Bollore.
La Investigación Geológica de Estados Unidos indica que en Bolivia podrían extraerse 5.4 millones de toneladas de litio, a comparación de los 3 millones de Chile, los 1.1 millones de China y las apenas 410 mil toneladas de Estados Unidos.
Noticia publicada en Puente Libre (México)