La gente quiere salvar el planeta, pero no tiene intención de hacer cambios radicales en su estilo de vida, como renunciar a viajar en avión o a la carne roja para reducir los efectos del cambio climático, según un sondeo de Reuters.
En un momento en el que los dirigentes mundiales calientan motores para otra ronda de conversaciones sobre el cambio climático a finales de mes en Nueva York, motivar a la población para que cambie su estilo de vida será crucial para asegurar recortes en la emisión de los gases de efecto invernadero que calientan el planeta, dicen los expertos.
Más del 40 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono - el principal gas de efecto invernadero que causa el cambio climático - de Reino Unido procede de la energía que usamos en casa y viajando.
Un sondeo reducido entre 15 hombres y 15 mujeres británicos de edades entre 25 y 75 años, llevado a cabo al azar en el centro de Londres, mostró que todos querían hacer pequeños cambios por el medio ambiente, como reciclar, pero que pocos se comprometerían a hacer cambios fundamentales en su comportamiento.
"Intento minimizar el uso del coche, pero no renunciaré a él", dijo a Reuters un hombre de 42 años, Emerald Wijesinthe. Cambiar pequeños hábitos como dejar los aparatos en 'standby' son relativamente fáciles, pero otros más radicales topan con la resistencia de la sociedad. "Sabemos por muchas pruebas sociales, de personalidad y de psicología clínica que a la gente generalmente no le gusta cambiar sus identidades, prefieren la estabilidad", dijo a Reuters Tim Kasser, profesor de psicología en Knox College, en Illinois.
Hacer uso de las diferencias de género podría ayudar a centrarse en medidas energéticas eficaces y producir mejores resultados. "Las mujeres tienden a ser más conscientes con la energía y tienen disposición a hacer cambios relacionados con los hábitos, mientras que los hombres suelen hacer inversiones en equipos más eficaces", dijo Sarah Darby, investigador en el Programa de Energía del Consejo de Investigación del Reino Unido.
Todas las mujeres entrevistadas dijeron que hacían esfuerzos por reducir el consumo energético, frente al 60 por ciento de los hombres
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